La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se pronunció este miércoles sobre la polémica generada por un video publicado por el popular youtuber estadounidense Mr. Beast, en el que se le ve visitando las zonas arqueológicas de Chichén Itzá (Yucatán) y Calakmul (Campeche).
Ante la controversia, Sheinbaum aclaró que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) fue la institución encargada de otorgar los permisos necesarios para la grabación del contenido en dichos sitios. Sin embargo, la mandataria instó al instituto a detallar públicamente bajo qué condiciones se otorgaron esas autorizaciones, con el fin de determinar si se cumplieron todos los lineamientos establecidos.
“La información es que tenía permiso del INAH. Que el INAH nos diga bajo qué condiciones se dio este permiso y, si se violó el permiso, entonces veremos qué sanciones provienen”, señaló la presidenta durante su declaración.
Sheinbaum también recordó que cualquier persona que desee ingresar a zonas arqueológicas protegidas para realizar grabaciones o generar contenido audiovisual debe gestionar una autorización formal ante el INAH.
Comunicado del INAH: sin afectaciones al patrimonio
En respuesta a la polémica, el INAH emitió un comunicado el pasado 12 de mayo en el que descartó daños al patrimonio durante la grabación realizada por Mr. Beast. Según la institución, los permisos fueron tramitados ante su Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos, que determinó los derechos correspondientes conforme a la ley.
“Los recorridos se realizaron en áreas de acceso público y sin afectar el ingreso de los visitantes”, se lee en el comunicado.
No obstante, el INAH también puntualizó que parte del contenido difundido en el video incluye información “imprecisa”, utilizada como recurso de “teatralidad”. En específico, desmintieron que el youtuber haya llegado a las zonas arqueológicas en helicóptero o que haya tenido contacto con una máscara prehispánica auténtica.
Mientras tanto, el caso sigue generando debate sobre el acceso a sitios patrimoniales por parte de generadores de contenido y la transparencia de los permisos otorgados por las autoridades culturales.
